Cleopatra y las ardillas

Por ahora invocaré a Cleopatra, ya no al Mesías.
No te preocupes por mi…
Seguiré aquí vigilando de cerca tu palpitar constante y paciente.

Eres mi hogar

Mas hoy tengo que cambiar las faldas danzantes
Que cubrieron mi soledad
Por las pieles que me esconden y protegen del frio que seductor, sobre mi ser se desliza.

Aun así sigo siendo yo, otro yo.

Pero hoy no cuento las estrellas
Por ahora me corresponde encender las luces de la ciudad
Que antes solo me observaba.

Se cumplieron todas las fantasías de las mil y una noches
Tan tambaleantes y dolorosas
Tan inciertas como prometedoras.

Aun no hay libros, ni panteones
Ni divanes en los que llorar y reír, nacer y morir.

Sin embargo, ya he arado el campo, saldré de madrugada a sembrar mis sueños y decretos
Y serán el alimento de un futuro incierto que hoy
Hace que se descumplan los hechizos maléficos
de las sombras de aquellos soberanos moribundos

Compartamos la burbuja
Que brillosa se abulta imitando al sol

Me visto con la esperanza
La alegre inteligencia que enganchada a mi amorosa verdad
Me abre las puertas de la verdad absoluta, de la fuente eterna.

No serán mis pasos los mismos, ni los tuyos serán igual…
Pero no volveré a cortar las puntas de mis dedos
con los filos de pergaminos embusteros

Seré luz y hallaré respuestas
Progresivas, liberadoras de abundancia
De verdades cuasi absolutas para esta nueva dimensión
Abriré los suelos azules

¡Que comience el baile en los salones de palacio!
Juntos y vibrantes como siempre danzaremos al compás que toque la orquesta

Ya no hay venganzas ni catarsis

En el lado opuesto de la realidad que se extingue
Disfrazada con esta mirada liberadora
Potenciada con este instinto y empuñando mi astucia
Dividida e iluminada, sin anclas de ningún tipo

Abundante, fascinante, poderosa, intelectual, apasionada y enérgica realidad

Las ardillas, los pájaros, el rio y los grandiosos árboles de aquel barranco
Son testigos de que mi invocación fue escuchada.

No arrastraré nunca más la sombra de lo que fui en el segundo que ya se ha ido, al próximo instante en el que seré.

Paloma Domitsú

Poeta Mexicana

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