
Cada vez que te buscaba,
haciendo mi vida a un lado
para recuperar tu agrado
recibía un silencio, una risa,
un halago
un reproche… o un beso
un deleite inesperado
no en la proporción que espero
en un juego vil y despiadado
Cada vez que te amaba
te buscaba, te cuidaba y te seguía
sin embargo no sabía
si esperabas mi entereza
o buscabas mi agonía
Con tu mirada perdida todo me lo ocultabas
tú que decías que nunca me mentías.
Nunca supe si fue por ti o por mí,
lo mío ya es historia,
tu ambigüedad sigue aquí.
A mi alma la dejaste
acostumbrada a esperar
un día un beso, otro nada
la penúltima canción sincera
y la última bofetada
Tratando de convencerme
que no era yo la culpable
de esos tus crueles silencios
de tus mentiras galantes
Ya resuelta a rendirme
decidida a no hacer más
lanzas de nuevo tu caña
con o sin carnada, me llamas
atrayéndome doliente; tú seductora,
amorosa y protectora , como siempre
prometiendo nuevamente
eso que mi alma añora
¡La obsesión por tus miradas
tus desprecios y los besos
revueltos con flores blancas
en manojos amarradas!
Yo vuelvo a caer sin remedio
en mi adicción a tus pausas…
Paloma Domitsú / Martha Vargas
Poeta Mexicana
