
No recuerdo la primera vez que delante de ti te llamé mamá
Pero si recuerdo la última, en una noche estrellada delante de tu cuerpo sin vida mientras te dejaba, en cuerpo, en ese ataùd
Y ahora lo hago ya todos los días, llamarte mamá, sin tu cuerpo pero siempre en tu presciencia que me acompaña en sueños y en vigilia
Hay quien me ha dicho que has partido hace mucho, que te debiera olvidar. Como tu lo dijiste siempre, veinte años no es nada para un alma amante.
No se si cruzando los océanos sea le mejor momento para escribirte, para rezarte, para sentirte, porque siempre te aterró volar, viajar, dejar tus espacios seguros y salir a enfrentar al mundo.
Sin embargo nunca tuviste miedo de impulsar a otros a volar, viajar, dejar ir sus relativos espacios seguros y hacer todo por que confiaran en que si, ell@s, solo ell@s pueden cambiar el mundo.
Mi tinta, mi vida, y mi fe en lo que no he visto es un homenaje a tu existencia, me liberaste para no ser una continuación de tu sufrir, aunque tuvieras que entregar la vida en ello.
Al tocar el extremo del dolor y la incomprensiòn me regalaste el gozo y el placer de vivir, me pariste con tu cuerpo y tu alma buena.
Te honro y con tu espíritu presente y en cada paso de mi vida, te agradezco tu escencia incandescente que siempre me cuida…. Mamá.
PALOMA DOMITSU / MARTHA VARGAS / 5 DE MARZO 2024
