Mi opinión de tu opinión

Armadura
A los fatuos y arrogantes, sólo la espada, los pies y la espalda. A los que miran como queriendo no mirarte, como haciendo un favor. A esos cuyo centro del universo no es la tierra, sino ellos mismos, y cierran los ojos a todas las demás posibilidades. A los que se alimentan de la purulencia que sale de las heridas de los leprosos para verse a sí mismos sanos, sin ver que su piel está pegada a sus huesos y ambarina.

¡Presumen! Sólo de sus blandos huesos cuya única utilidad es ser roídos por aves de rapiña. Van vociferando de su dignidad y su sapiencia, y no se dan cuenta que quien lo escucha, es un iletrado que obviamente lo adulará como él espera.

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SIGAMOS

SIGAMOS - CRIPTAS

Dejaremos las tumbas atrás.

Te lo advierto, nunca podrás volver a traer flores. Pero recuerda, tienes que dejar de poner a los sepulcros máscaras que escondan tu tristeza.

Ya… ¡hay que olvidarlo!; despídete de ellos hoy… con tantas lágrimas como lo necesites y deja sólo una flor más, la última de todas.

Echaremos los pensamientos hacia el frente, muy lejos de las tumbas frías en donde dejarás tus muertos.

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PESADILLAS DE UNA CIEGA – Cuento Mexicano (o realidad?)

imagen miedo

Como recorriendo una lemniscata (símbolo de infinito), así transcurren algunas historias, al menos eso me parece, en una figura donde el principio y el fin están siempre entrelazados, lemniscatas que se vuelven tan complejas que recrean callejones que pareciera que no tienen salida.

Capítulo 1 – LA PESADILLA
Bí thogi ndunthe ya pa, pe ndunthe ya pa, ar dängu bí be ar de:thä jar jo’mi, pa ndi hñäts’i ma ‘na jar ha:i ho xki thets’i ar dehe. Ho:ntho mar me:ti ya thä. Bí hñeki ar jo’mi pa ndi ‘ñägi ya thä. El Origen del Maíz, cuento Otomí… Fragmento)

Traducción: Hace mucho tiempo, pero mucho tiempo, la rata robaba el maíz del tapanco para llevarlo a otra tierra, rodeada de agua. La rata era la única dueña del maíz. Agujereaba el tapanco para robar las mazorcas. (El Origen del Maíz, cuento Otomí… Fragmento)**1

Cecilia Caballero una chamaca bien chula y risueña, dicharachera y con la melena alborotada al viento como los elotes, aún a la fecha algunos la recuerdan en el pueblo.
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No me salvo

mujer lobo
(Al leer no me Salvo…. de Benedetti)

¡No! ¡Yo no me salvo! ni por ti, ni por mí, ni por nada
Aunque hoy beso el suelo y bajo los brazos…
Y parezco inmóvil… estoy disfrazada
Para conservarte y para conservarnos
Como tú bien sabes yo siempre he volado
¿Y que por un tiempo quise descender?
Sabes que mi nave nunca se ha estancado

Sé que me lo dices pues me has visto triste
Que eres mi testigo, mi más grande amor
Y que más que nadie sabes mis dolencias
Sabes mis guaridas, hueles mi temor

Y mejor que nadie sabes qué me duele
Que en cincuenta días mil veces callé
Sientes mi apatía, ves cómo me aparto
Buscando la calma, evadiendo todo
Dudando el momento, temblando la mano
Doliéndome el eco de los pensamientos
Cerrando los ojos y los sufrimientos
No escuchando nada para no sentir
Cerrando los labios pensando en huir
Atando los juicios, matando la furia
Durmiendo sin sueño y llena de dudas
Y que a tus llamados ya nunca acudí

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CENTRISMOS

centrismos

PRIMERA PARTE
Mezclamos lo que sea… si quieres
Le llamamos comida
Abre la boca, no abras la mente
Di lo que sea…
Le llamaremos poesía

Vende tu tiempo y tu historia
Le llamaremos progreso
Borra las dudas de la memoria
Le llamaremos proceso

¡Avanza!
avanza hacia ningún sitio
tus pasos son lo que importa
vestidos con ruido y gloria
tu meta no es un motivo

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Torrentes

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De todas las palabras circulando en un torrente constante en esta mente que no para, se me desbordan estas, sin sentido en esta dimensión que compartimos, esperan atraer tu atención…. Esperan seguir descubriendo esos abismos, esos valles, esas cimas. Siento que si hablaran sólo para mí, se quedarían inquietas en donde nacen, no exigirían salir a conocerte.
Urgen, buscan salir, gritar, expresar, ser escuchadas… como las tuyas, yo no he podido llegar a tu puerta a escuchar las tuyas y a entregarme a ti. Quisiera, de verdad quisiera verte a los ojos y poder decirte todo esto, cara a cara como antes.
Pero son tantas las cosas que suceden entre tu y yo. Me pregunto ¿Dónde estás? Cuales son las palabras que circulan en tu torrente continuo, ese que tal vez nunca llegará a mí, aunque yo lo deseara, aunque anhelo leerte, entenderte, tenerte, abrazarte… para saber si tu serías capaz de tenerme y entenderme. A veces siento, que, aunque no somos capaces de oírnos, de entendernos y mucho menos de tenernos… esa es nuestra lucha constante, nuestra búsqueda infructífera que nos hace dolernos unos a otros, que nos une y a la vez nos hace amar. Para eso abrimos estas puertas de energía que aparece que nos unen y que … también nos separan.
¿Dónde estás? ¿Me escuchas?

LA VENTANA

LA VENTANA

 

Entonces la vi… vi a la niña que lloraba, que gritaba y que dolía; la vi de rodillas en el sillón con sus brazos recargados en el respaldo, mirando hacia la ventana. Observando las luces de la ciudad, contemplando las luces de sus pasiones.

Y se veía llorando, gimiendo, doliendo, cambiando.

La tomé entre mis manos ¡y la perdoné!… y dejé que me perdonara, sólo porqué ella lo necesitaba. En realidad, no había nada que perdonar.

Salió corriendo y jugó con las amigas que nunca antes tuvo. Usó los moños y los vestidos que nunca usó antes, y en medio de mil risas se desnudó completa, se desnudó de todo y se dio cuenta que era hermosa. Se miró al espejo y supo que era verdad, que su cuerpo era ya el de una mujer.

Y se tocó, y se volvió a llorar, a correr, a doler. Pero esta vez era más real lo que percibía de ella misma. Se alejaba y se acercaba de las versiones de la realidad que le obligaron a vivir. Se acercaba cada vez más a las visiones de lo que ella anhelaba vivir.

Y nuevamente en esa ventana, con el alma abierta y las luces de su realidad parpadeando, se arrojaba a ese abismo y se permitía vivir.

Perdonaba, olvidaba, lloraba, gritaba y dolía, pero ahora volando, soñando, soltando.

La vi en esa misma ventana, con su melena imprudente y sus dientes rebeldes. Con sus sueños insistentes, con sus espejismos consientes, su altanería y su miedo. La volví a tomar entre mis manos. Era tan mía. La miré directamente a los ojos y me lancé al abismo al que ella se arroja para vivir.

Supe que siempre estaría ahí, en mí… llorando, doliendo, gritando, corriendo, amando, volando, soñando, soltando. Descubriéndose a través del cristal de aquella enorme ventana donde seduce a las luces de la ciudad.

Paloma Domitsú
En honor a todas las mujeres que se atreven a ser 🙏🏻🌺💃