
(Verdades antiguas… el principio)
Desde aquella ingrata que no me dejaba
Perderme profundo, distante en tu mar
Desde aquella triste noche apasionada
Que tú no encendías la luz del portal
Y aquí estoy…

(Verdades antiguas… el principio)
Desde aquella ingrata que no me dejaba
Perderme profundo, distante en tu mar
Desde aquella triste noche apasionada
Que tú no encendías la luz del portal
Y aquí estoy…

Llegaste… simplemente llegaste
Desafiando cada norma
Cuando la noche caía y las palabras dolientes
Empiezan a tomar forma
Llegaste, tan tambaleante, tan presente, tan constante
A abrazar mi soledad que ya te estaba esperando
A pedirme que te amara, tan solo a tomar mi mano.

A mí no me va a educar tu metodología engañosa
No cambiará mis palabras, mis pensamientos, mi piel
No termino de entender tus palabras sudorosas
Pidiéndome que se frenen los instintos de mi ser
Mi ser que tiembla por dentro y por fuera se revela
Aunque el sistema que expresas, con tus palabras perfectas
Pretenda todo domar… a mi no me van las reglas

Cuando camines sin rumbo y con la mirada vaga,
Las manos en los bolsillos y la boca sin palabras.
Cuando todo lo que hagas, no tenga ningún sentido
Sientas cansancio en tu cuerpo y dentro, en el alma, frío…
Cuando las cosas que hagas sean las que tu no quieres
Y sin motivo ninguno busques lo que no tienes.
Si tu boca está sonriendo, y a tu alma ves llorar
¡Si tu mirada perdida ya no encuentra que mirar!
Ve seguro, no te canses… ¡La luz muy pronto vendrá!
¡No desesperes! Camina firme
Y en cada paso que vas a dar, deja el vacío, deja la duda,
ve allá y trasciende … ¡ya no hay motivos para callar!
Grítalo fuerte, con esa rabia que hoy escondes dentro de tu alma
¡Todo lo puedes, tu ten valor!
¡Todo lo puedes!… sólo ten calma.
Martha Vargas y/o Paloma Domistú

En una tarde cualquiera
Mientras los niños jugaban
Mi madre… ¡que era una santa!
Concibió en sus entrañas
Al primero de sus hijos
Mi madre esa tarde triste
Y tan sólo con 6 años
Descubrió a la mujer
Que escondía entre las piernas
Por un hombre sin cabeza
Sin nombre ni corazón
Que sin piedad, por la fuerza
Su inocencia le robó
No murió hace diez años ¡Ese día se murió!
Continuar leyendo Mi Madre tenía un Secreto
Fui tan sólo aquella brisa que pasaba junto a ti
Fui quizás esa sonrisa que te hizo sonreír
Un momento… una palabra, eso yo fui para ti
Una lágrima que escapa, suspirar y no sentir
Fui la lluvia de una tarde, que la noche hace partir
… mar lejano… sólo un sueño… una historia sin vivir
Fui para ti un beso más, una arena en el desierto
Una lágrima en el mar, otra barca en aquel puerto
Pero fui quien más te amó, aquella… que con un beso
Incluso así, sin quererlo, el corazón te entregó
Martha Vargas y/o Paloma Domítsu
1993 Poesía

Esta vida no me ha alcanzado
Soy la ingrata que se consume el tiempo
Como lo quieras entender, al derecho o al revés
En otro siglo debería estar muerta.

Esta vez no escaparé a ningún desierto por años, permaneceré entre todos para pasar desapercibido, para no causar una sensación descomunal con mi llegada haciéndoles creer que soy un extranjero, un extraño con extrañas costumbres con el rostro iluminado que viene a salvarlos de lo que ellos no se han querido salvar.
Continuar leyendo Herejía Apocalíptica

A los fatuos y arrogantes, sólo la espada, los pies y la espalda. A los que miran como queriendo no mirarte, como haciendo un favor. A esos cuyo centro del universo no es la tierra, sino ellos mismos, y cierran los ojos a todas las demás posibilidades. A los que se alimentan de la purulencia que sale de las heridas de los leprosos para verse a sí mismos sanos, sin ver que su piel está pegada a sus huesos y ambarina.
¡Presumen! Sólo de sus blandos huesos cuya única utilidad es ser roídos por aves de rapiña. Van vociferando de su dignidad y su sapiencia, y no se dan cuenta que quien lo escucha, es un iletrado que obviamente lo adulará como él espera.

Dejaremos las tumbas atrás.
Te lo advierto, nunca podrás volver a traer flores. Pero recuerda, tienes que dejar de poner a los sepulcros máscaras que escondan tu tristeza.
Ya… ¡hay que olvidarlo!; despídete de ellos hoy… con tantas lágrimas como lo necesites y deja sólo una flor más, la última de todas.
Echaremos los pensamientos hacia el frente, muy lejos de las tumbas frías en donde dejarás tus muertos.