Torrentes

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De todas las palabras circulando en un torrente constante en esta mente que no para, se me desbordan estas, sin sentido en esta dimensión que compartimos, esperan atraer tu atención…. Esperan seguir descubriendo esos abismos, esos valles, esas cimas. Siento que si hablaran sólo para mí, se quedarían inquietas en donde nacen, no exigirían salir a conocerte.
Urgen, buscan salir, gritar, expresar, ser escuchadas… como las tuyas, yo no he podido llegar a tu puerta a escuchar las tuyas y a entregarme a ti. Quisiera, de verdad quisiera verte a los ojos y poder decirte todo esto, cara a cara como antes.
Pero son tantas las cosas que suceden entre tu y yo. Me pregunto ¿Dónde estás? Cuales son las palabras que circulan en tu torrente continuo, ese que tal vez nunca llegará a mí, aunque yo lo deseara, aunque anhelo leerte, entenderte, tenerte, abrazarte… para saber si tu serías capaz de tenerme y entenderme. A veces siento, que, aunque no somos capaces de oírnos, de entendernos y mucho menos de tenernos… esa es nuestra lucha constante, nuestra búsqueda infructífera que nos hace dolernos unos a otros, que nos une y a la vez nos hace amar. Para eso abrimos estas puertas de energía que aparece que nos unen y que … también nos separan.
¿Dónde estás? ¿Me escuchas?

LA VENTANA

Entonces la vi… vi a la niña que lloraba, que gritaba y que dolía; la vi de rodillas en el sillón con sus brazos recargados en el respaldo, mirando hacia la ventana. Observando las luces de la ciudad, contemplando las luces de sus pasiones.

Y se veía llorando, gimiendo, doliendo, cambiando.

La tomé entre mis manos ¡y la perdoné!… y dejé que me perdonara, sólo porqué ella lo necesitaba. En realidad, no había nada que perdonar.

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Los cuentos que te cuento

Arbol
Los cuentos que te cuento

Cambié la poesía por los cuentos que te cuento. Hoy no escribo nada, cambié el papel por el viento… Le imploro que acompañe mis palabras cuando te las canto; que las conduzcan esos dos centímetros que separan mi boca de tus oídos, que te las entregue aun cálidas, sinceras, apasionadas y mentirosas.

Aun no sé cuánto tiempo seguiré entrelazando exhalaciones y pensamientos. Ya no sé cuántas y cuales historias te he suspirado, cuantas me has implorado tener; sé que todas han nacido de la humedad de tu abrazo, de tu fuerza y tu súplica.

Todas son verdad aunque no lo sean. Todas se me deslizan del corazón a la boca ansiando ser tuyas, así como lo soy yo, desde el corazón hacia la piel.

A veces pienso que son más sinceras que cualquier cosa que haya escrito, porque sé, que esos cuentos que te cuento, que esas palabras que te entrego con mi aliento, nadie más que tú y yo las beberemos. Y tan pronto nacen se mueren, nadie más las conocerá, nadie las juzgará… en ellas no necesito fingir, ni jugar a ser perfecta.

Sólo soñar, crear, ser.

Tú, eres para mí el día después que soñé vivir, lo que fluye, lo que es, lo que se suelta.

Somos los cuentos que te cuento.

Seremos para siempre esta historia sin fe de erratas.

Eres tú mi mejor poema y soy yo, para siempre tuya.